Dos días después aún no he digerido una derrota tan dolorosa y humillante como desgraciadamente habitual. El Atlético de Madrid lleva 14 años y 25 partidos sin ganar a su eterno rival, el Real Madrid. Eso ante cualquier rival dolería, ante el Madrid flagela el sentimiento de los colchoneros.
El Madrid se presentó con un equipo de circunstancias que le serviría de coartada en caso de perder pero que finalmente ha servido para humillar más aún al equipo entrenado por el Cholo. Y eso que el partido empezó bien gracias al gol de Falcao. Pero pronto la situación fue cambiando, el Atleti dominaba pero sin mordiente y el Madrid, cómodo, no necesitó ni tirar a puerta para empatar. Juanfran tocó lo justo una falta al área para que se colase en la portería de Courtois. El partido empezaba a tener un tufillo a deja vú que en el Calderón empezó a escucharse un runrun. O no. El problema es que no se escuchó ni un pitido, ni un lamento a lo que se estaba viendo sobre el campo. El Madrid sin hacer nada del otro mundo, ni de este tampoco, había empatado el partido y daba más sensación de peligro que el conjunto rojiblanco. Y la afición del Atleti tan contenta. Alucinante.
En la segunda parte todo transcurrió según el guión preestablecido desde hace 14 vergonzosos años. El Madrid se pone por delante del marcador, el Atleti no tiene capacidad de reacción. Esta vez, al menos, el marcador no fue abultado. Con la derrota ya era suficiente humillación.
Se podrá hablar de un posible penalti a Falcao, de si en la Final de Copa la cosa será distinta. De si, como dijo Filipe Luis, el coste del once suplente del Madrid es más caro que el once titular del Atleti. Se podrá hablar de mil cosas pero se estará desviando la atención del problema principal. El Atleti no ha ganado a su eterno rival (¿en serio seguimos siendo rivales del Madrid?) desde 1999. Desde que el Atleti dejó de ser un club y pasó a ser un negocio, hace 21 años, sólo se ha ganado al Madrid dos veces. Sintomático. Sonrojante y doloroso. A la vista de esto, la final de Copa tiene muy mala pinta.