Atlético de Madrid – Sant Andreu Vuelta de 1/16 de la Copa del Rey

El penúltimo partido del Atleti en este memorable 2013 se presenta como un auténtico trámite dado que parece poco probable, casi imposible, que el Sant Andreu sorprenda a los de Simeone y remonte el 0-4 de la ida. Por ello y por el deseo de que todos los jugadores puedan demostrar su valía el Cholo ha dejado sin convocar a gran parte de los habituales. Será el momento de que los suplentes muestren sus credenciales.

Para hacer algo más apetecible el encuentro a los seguidores rojiblancos, la directiva ofrece entradas a un euro para los socios desempleados y a partir de 5 euros para el resto. Quienes se acerquen se encontraran con un once desconocido, pero en el que el Cholo espera que se reconozca el estilo del equipo. Jugadores como Manquillo, Gimenez, Insúa, Óliver, Guilavogui, Adrián, Cristian Rodriguez  o Leo Baptistao posiblemente tengan su oportunidad de convencer a Simeone. Dado que de los titulares sólo han sido convocados Godín y Gabi, el técnico ha tenido que llamar a tres jugadores de las categorias inferiores para completar la convocatoria. Quien sí está en ella es Guilavogui que parece recuperado de sus molestias.

Simeone dará descanso a  los titulares habituales./Foto:Atlético de Madrid

Simeone dará descanso a los titulares habituales./Foto:Atlético de Madrid

Por su parte el Sant Andreu, que viaja a Madrid escoltado por parte de su hinchada, llega con la intención de disfrutar del encuentro y el ambiente. Para ellos no perder sería válido. Quien nada tiene que perder, todo puede ganar. Ahí estará su peligro.

Con la eliminatoria resuelta es complicado encontrarle atractivo a este partido. Como a esta Copa a doble partido. Y luego hablan de calendarios ajustados y falta de fechas. Sinsentido.

El Atleti tira de ambición

Saltó el Atleti al campo sabedor de que podía distanciar a su perseguidores y continuar siendo la sombra del líder, al que incluso podía superar si goleaba al Valencia. Finalmente los rojiblancos no golearon al conjunto valencianista, pero no será porque no lo intentaron. Y eso que el equipo entrenado por Djukic salió muy bien plantado y desactivó en gran medida el juego de los jugadores rojiblancos que estuvieron muy imprecisos. Hasta el descanso. Después Diego Costa agujereó el muro ché, Raúl García lo derribó y, de nuevo, el hispanobrasileño terminó de tumbar la defensa levantina. Tras el tercer gol Simeone exigió a los suyos un esfuerzo para lograr el cuarto tanto que les diese el líderato provisional, pero no llegó. El discurso del Cholo, el partido a partido, tiene ahora una nueva versión, gol a gol este Atlético de Madrid está opositando al título liguero. Falta mucho, pero desde la humildad y con la ambición que están demostrando este equipo quien sabe.

Once de gala del Atleti./Foto:Atlético de Madrid

Once de gala del Atleti./Foto:Atlético de Madrid

Dispuso Simeone el once de gala gracias a que Courtois se recuperó a tiempo de su dolencia. El belga apenas tuvo un par de intervenciones en todo el partido, pero su presencia da una seguridad al equipo que, por desgracia, no parece fácil de encontrar. A pesar de que el Cholo aparcó las rotaciones el equipo no jugó bien durante la primera mitad. Filipe, Tiago, Gabi y Koke estaban muy imprecisos y las perdidas de balón eran continuas. Arda no encontraba apoyos ni posibilidad de pase por lo que conducía excesivamente el balón favoreciendo la presión valencianista. Villa no estuvo acertado, pero le puso mucha intención y se mostró participativo y Diego Costa no conseguía arrancar su bulldozer. Así, sin que el Atleti lograse abrir el cerrojo che se llegó al descanso ya que el Valencia no tenía ninguna intención de lanzarse al ataque salvo que se encontrase con algún regalo rojiblanco. De hecho, Diego Alves perdía tiempo constantemente sin ruborizarse.

En la segunda mitad el guión fue cambiando poco a poco. La presión del Atleti, alentada por la grada, subió de nivel, Tiago y Gabi presionaban en campo contrario, Arda comenzó a conectar pases con los delanteros y Diego Costa, por fin, se puso en marcha. Son muchos los calificativos que se pueden poner al estilo del hispanobrasileño, pero hay uno que es claro. Es eficaz. Recibió un balón en la banda y el solito montó el contragolpe, enfiló hacía la portería rival donde sólo al final, ya dentro del área, la defensa che se dio cuenta del peligro, pero era demasiado tarde, Diego disparó cruzado y el balón acabó en la red.  El gol no relajó al Atleti. Ni mucho menos. Simeone dio entrada a Raúl García en lugar de Villa y el navarro, agradecido como es, marcó a los pocos minutos de estar en el campo con un zurdazo desde dentro del área. El segundo gol sentenciaba, pero no saciaba.

Villa no marcó, pero dejó un buen trabajo para el equipo./Foto:Atlético de Madrid

Villa no marcó, pero dejó un buen trabajo para el equipo./Foto:Atlético de Madrid

El conjunto rojiblanco no cesó su ofensiva y Diego Costa provocó un penalti. Parecía que el tercer gol llegaría en esa jugada, pero Diego Alves paró el lanzamiento del hispanobrasileño y la ocasión se perdió. El fallo, como ya pasó frente al Celta, encorajinó al delantero que buscó resarcirse. Tras dos buenas jugadas suyas, varios minutos después provocó otro penalti. Lejos de encogerse o ceder el disparo a otro compañero, Diego Costa lo volvió a tirar. Esta vez sí que marcó. El 3-0 dejaba el liderato provisional a un sólo gol. Y Simeone, como toda la afición, pidió el cuarto. Pero no llegó. Da igual. Este Atleti es ambicioso y sabe cual es el camino para lograr el éxito.

Ganar como forma de vida

Nada se jugaba el Atleti salvo el premio económico de la UEFA por ganar, batir otro récord del club y contribuir a eliminar al Oporto y así devolver viejas afrentas. Aún así se lo tomo como manda el Cholismo, es decir, como si fuese el último partido de sus vidas. Por muchas rotaciones (Aranzubía, Manquillo, Alderweireld, Insúa, Óliver, Adrián y Raúl García fueron titulares) que haga la intensidad no disminuye.

El Oporto, sabedor de que debía ganar para aferrarse a las pocas opciones de pasar a octavos que tenía, presento batalla: hasta cuatro disparos envío a los palos y erró un penalti con 1-0 en el marcador. Pronto se hizo patente que la suerte no estaba de parte de los portugueses. Una diosa, la de la divina fortuna, que ha tocado con su varita a Raúl García recompensando así su sufrido y silencioso trabajo pasado. El navarro, que se ha desecho del disfraz de centrocampista, se sacó un zapatazo casi sin ángulo que termino en gol con la inestimable ayuda de Helton, el portero del Oporto. Con el 1-0 en el marcador Aranzubía, que debutaba en Champions con el Atleti, hizo un penalti inexplicable en una jugada tan peligrosa como el beso de una madre. En otro tiempo tal calamidad hubiese condenado al portero, pero la magia que rodea al equipo quiso que adivinase la dirección del balón y despejase el penalti. Inercia lo llaman.

Diego Costa celebra su gol./Foto:Atlético de Madrid

Diego Costa celebra su gol./Foto:Atlético de Madrid

Minutos después del penalti Diego Costa, en una de sus cabalgadas, se plantó sólo delante de Helton pero no acertó a batirle. Diego, que es hombre de buen corazón avisó al cancerbero del Oporto, “una fallo, dos no” parece que le dijo en un diálogo a distancia que mantuvieron tras la ocasión. Y no le engañó. Después de una de las muchas ocasiones que tuvo el Oporto en la primera parte el balón le llegó a Óliver que puso un fenomenal balón a Diego Costa que tras prolongar con la cabeza para quitarse del medio al portero rival remató a portería vacía marcando el 2-0.  El resultado ya no se movería a pesar de que el Atlético de Madrid dispuso de alguna oportunidad más y de que el Oporto se pasó la segunda parte acechando la portería colchonera sin éxito.

La victoria permite al Atleti lograr su récord histórico de puntos en una liguilla de la Champions, sumar otro millón más a las ganancias de la Champions y continuar sumando partidos invicto en el Calderón que ya es un fortín gracias a que Simeone ha enseñado una nueva forma de vida a los suyos. La de ganar.