Crónica de un partido que duró cuatro horas

Sí, así es, para mí el partido del Atlético de Madrid frente al Rayo duró cuatro horas. Y ni siquiera pude verle. Así que si esperas una crónica al uso, puedes dejar de leer. Lo siento, en próximas ocasiones el contenido será el habitual, pero hoy toca una crónica de esas rarunas.

Pues bien, como tenía que tomar un vuelo, me dirigí a la T1 de Barajas. Una vez allí, con media hora por delante antes de que empezara el encuentro y algo más de hora y media para que saliera el avión me dispuse a buscar una televisión donde ver lo que pudiera de encuentro. No hubo éxito. Ni una maldita televisión. Y si la hay no la ví. Asi que me senté a esperar el momento de embarcar y decidí que seguiría el partido por twitter. La afición del Atleti serían mis ojos.

El once que sacó Simeone era el esperado salvo por la baja de última hora de Tiago que privó a Koke del descanso que tanto parece necesitar. Los tuits se sucedían a toda velocidad. Dos goles a favor del Atleti gracias a una defensa mas colaboracionista que el gobierno de Vichy y al compañerismo de Costa y Sosa que cedieron a Villa y Arda dos goles que podrían haber sido suyos. Entre medias un penalti de Manquillo que paró Courtois. Si ese tío vale 26 millones ya que los paguen. En junio valdrá 100. O más.

Cuando la cosa parecía relajarse otra sucesión de tuits. Vaya, gol del Rayo.  Y la puerta de embarque se abre, “a ver si marca el Atleti y vuelo más tranquilo”, pensé. Y por algo soy Ardaturanista. Doblete del turco para desearme, sin él saberlo, buen viaje.  Descanso y tras él el vuelo que sigue sin salir. Eso sí, ya nos tienen montaditos en el avión esperando nuestro turno para poder despegar.

Los jugadores del Atleti celebran uno de los goles de la noche./Foto:Atlético de Madrid

Los jugadores del Atleti celebran uno de los goles de la noche./Foto:Atlético de Madrid

Puedes nada, a aprovechar Twitter hasta que nos recuerden que los dispositivos electrónicos deben ir apagados. Cosas de ir apretujados en el avión sospeché que el del asiento de al lado era vikingo. Vikinga, mejor dicho. Eso sí, se entristeció al enterarse de la lesión de Óliver. Hombre, él es buen chico y no está bien alegrarse de los infortunios ajenos.

Ahora sí, a volar. El vuelo sin novedades. Y por fin, en el bus hacia el centro de la ciudad hay wifi. Me conecto y lo leo. El Atleti ha ganado 2-4. Unos dicen que el cuarto gol ha sido de Diego Costa. Otros dicen que de Saúl en propia puerta. Infoatleti dice que ha sido de Saúl. Y yo en estadísticas rojiblancas me dio de él. Asi que gol del canterano, aunque juegue de rayista. Tras leer cientos de tuits llegó a la conclusión de que el Atleti jugó al trantrán aprovechando que el Rayo Vallecano encajó más que golpeó y no supo aprovechar la extraña endeblez defensiva de los colchoneros. Sea como fuera, una jornada menos, tres puntos más y el Atleti sigue ahí arriba.

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