Las botas de Diego Costa

Diego Costa ha caído en las garras de la moda(?) y desde hace algunos partidos calza unas horribles botas de color chillón. El asunto responde al acuerdo de patrocinio alcanzado entre el jugador y Adidas. El caso es que, aunque comprensible, a mi no me termina de convencer.

Cada jugador va modulando su carácter y la imagen de si mismo que quiere proyectar hacía el resto. Es su marca. La magia de Kiko, sus regates y su juego de espalda a la portería parecían emanar de esas patillas tan perfectamente cuadradas, tan cercanas a la estética flamenca, al arte del sur. Y de firma personal, el arquero. La coleta y la perilla de Roberto Baggio remarcaban su calidad especial. No defendía y atacaba cuando quería, pero lo hacia increíblemente bien; las patillas y los cuellos almidonados hacían más agresivo a Cantona. En la actualidad, por poner dos ejemplos contra puestos, valdría la defensa del Barça: la melena leonina de Puyol como muestra de carácter frente al look perfectamente cuidado de Piqué reafirmando su calidad técnica pese a ser un defensa. Incluso la cresta de Balotelli y su Why always me? sirven para reforzar la idea de genio loco.
Hasta ahora el delantero colchonero había lucido unas botas de color negro que encajaban perfectamente con su fama de pendenciero, ajeno a toda norma o moda, al margen de la ley. Su juego y su estética iban acordes. Su ferocidad en el campo se acentuaba con su aspecto.Sus galopadas en solitario, que mas parecían estampidas, con una conducción del balón anárquica tenían su correspondencia en su imagen. Sus pobladas cejas hacen aún más penetrante su mirada, sus arrugas dan un aire irónico a su sonrisa y su corte de pelo a medio camino entre lo casual y lo descuidado completaban perfectamente su personaje. Las veces que ha lucido camiseta de manga corta y guantes han sido toda una declaración de intenciones: lo estético siempre irá por detrás de lo práctico. Y eso se traslada a su fútbol, ni un regate de más, ni un recorte (con rebote) de menos.
Ahora Costa seguirá siendo el mismo, pero su estética ya no acompañará a su fútbol. Su carácter oscuro, su fútbol al límite de la ley del fútbol y de la física, incluso del azar (¿cuántos rebotes favorables pueden darse en una misma jugada?), no tendrá plena correspondencia con su aspecto. Sus botas de colores histriónicos chocan con el carácter de un jugador que no exagera ni una sola de sus acciones. Diego Costa, el delantero al forajido, ha sido apresado por la más terrible de las leyes, la de la moda deportiva.

Aquella vil entrada

Apenas tenía diez años, pero recuerdo que me estremecí cuando lo vi. Era de ese tipo de imágenes que por su plasticidad hacen que el dolor ajeno casi se pueda sentir. Y eso que no lo vi en directo, sabía lo que había pasado y por eso trate de ver el resumen del partido. Quería verlo con mis propios ojos. Como Santo Tomás, si no lo veía no lo creía. No lo podía creer. Me negaba a asumir que mi jugador fetiche de aquel Atlético de Madrid se acabase de lesionar. Mejor dicho, le acabasen de lesionar. Hablo de Juninho y de aquella entrada de Michel Salgado que nos heló la sangre. Después de aquello el centrocampista brasileño nunca sería el mismo.

Juninho con la camiseta del Atlético de Madrid en la temporada 97/98

Juninho con la camiseta del Atlético de Madrid en la temporada 97/98

Oswaldo Giroldo, más conocido como Juninho, o Juninho Paulista, había llegado en el verano de 1997 al Atleti. Costó cerca de 3.000 millones de pesetas y junto a Vieri, era el fichaje más caro de la historia del club. Era un centrocampista brasileño de mucha calidad y que aseguraba un buen número de goles por temporada. Su fichaje relegó a Pantic al banquillo. Debutó en partido oficial con el Atleti en el Santiago Bernabéu y lo hizo con un gol. Era una pieza clave en el equipo para Antic. Con 24 años su futuro se antojaba brillante…

Hasta que aquel uno de febrero de 1998, en Balaídos, en el minuto 68 de partido, tras una buena pared con Jose Mari cuando enfilaba sólo hacía la portería de Dutruel, Michel Salgado a la desesperada se lanzó al suelo sin opciones de llegar al balón, pero sí de alcanzar al atacante colchonero. Los tacos de Salgado se clavaron en el tobillo izquierdo de Juninho. Ante el clamor rojiblanco el árbitro, que no había pitado ni falta, decidió consultar a su asistente. Éste le indicó que era falta, pero no amonestó al defensor del Celta de Vigo. Aquella entrada por detrás, aquella calamidad no fue justamente sancionada. Es más, días después el Comité entró de oficio y decidió sancionar al infractor con cuatro partidos y medio millón de multa, pero nunca Salgado nunca cumpliría aquella sanción. La afición del Celta se echó a las calles para quejarse por la sanción y finalmente el Comité la retiró. El defensor que rompió a Juninho su peroné izquierdo volvió a jugar en la siguiente jornada mientras que el jugador rojiblanco abandonó entre lágrimas el césped sabedor de que se perdería el Mundial de Francia. El centrocampista ha reconocido en Fiebre Maldini que no ha perdonado a su agresor. 

El brasileño volvió a jugar con el Atleti tres meses después de aquella negra noche. Jugó los tres últimos partidos de Liga. La temporada siguiente perdió peso en el equipo y fue traspasado a final de aquel año al Middlesbrough. Jugó un total de 78 partidos con el Atleti y marcó 21 goles.  Su recuerdo siempre irá ligado a aquella maldita jugada que sesgó su buena trayectoria en el equipo colchonero.

Batacazo en Pamplona

Decidió el Cholo salir con tres violinistas (Adrián, Villa y Diego) al césped de El Sadar para así tratar de doblegar a un equipo que ejemplifica la definición de aguerrido. El planteamiento le salió mal a Simeone que vio como sus jugadores n tuvieron actitud. Y sin actitud no hay intensidad y sin ella este Atleti se diluye. Cuando los colchoneros parecían haber retomado la senda de la victoria, Osasuna ha asestado un rejonazo importante a los rojiblancos a una semana del derbi, que ahora sí, se antoja definitivo para los sueños ligueros del Atlético de Madrid.

Precisamente, el partido del próximo fin de semana fue el que sacó al Atleti del partido. La posibilidad de que los apercibidos viesen una amarilla y se perdiesen el duelo frente al Madrid hizo que el técnico colchonero reservase a varios de ellos e introdujera variantes en el once titular. Alderweireld en lugar de Miranda, Diego en lugar de Arda y Adrián en lugar de Koke. A ellos se sumaron Villa y el recuperado Filipe, que a pesar de estar apercibido fue titular. La alineación fue el primer error colchonero. Mientras Diego y Villa lo intentaron poco y sin acierto, Adrian jugó sin intención ni interés. El asturiano vagabundeó sobre es césped sin ningún sentido. La confianza que tiene en él Simeone es un auténtico expediente X. Con tres hombres menos en labores defensivas, la tarea para la defensa y los dos mediocentros se multiplicaba y el Osasuna se aprovechó de ello para arrebatarle el balón al conjunto colchonero.

Con ese panorama el primer desajuste defensivo no tardó en llegar. En una jugada de estrategia un jugador osasunista apareció libre de marca en el segundo palo y batió a Courtois que fue el único que se vio llegar al atacante rival. El gol en contra no ayudó a despertar al Atleti, más bien al revés ya que a los pocos minutos un nuevo error defensivo, esta vez de Juanfran al controlar mal y no despejar un balón en campo propio permitió que el jugador local Armenteros robase el balón y chutase a portería un disparo tan potente y colocado que ni siquiera la estirada del portero rojiblanco logró atajar.

Diego Costa fue uno de los pocos jugadores colchoneros que dio la cara en El Sadar./Foto:Atlético de Madrid

Diego Costa fue uno de los pocos jugadores colchoneros que dio la cara en El Sadar./Foto:Atlético de Madrid

Con el 2-0 los colchoneros decidieron dar un paso al frente y buscar el gol que les metiese en el partido. Con poco fútbol y escaso peligro, los de Simeone no dispusieron de ninguna oportunidad clara para acercarse en el marcador. En ese afán por acortar distancias los colchoneros descuidaron la defensa y en una contra el Osasuna marcó el tercer gol tras un error en la marca de los centrales. Con el tercer gol el Atleti bajó los brazos y deambuló por el césped de El Sadar hasta el descanso.

En la segunda mitad poco o nada hizo el cuadro rojiblanco. Simeone dio entrada a Koke en lugar de Mario Suárez para tratar de tener más el balón, pero no fue así. A la vista de esto dio entrada a Arda en lugar de Diego y ahora sí, el Atleti se hizo el dueño del balon, pero no generaba peligro. Osasuna estuvo cómodo en todo momento e incluso pudo marcar algún gol más a la contra. Algo que el Atleti no pudo hacer ni con la entrada de Raúl García en lugar de Villa. El navarro, que fue ovacionado por el público local, contribuyó a generar algo más de peligro, combinado bien con Arda, Diego Costa y Juanfran, pero la fortuna no estaba de parte de los colchoneros.

La derrota deja al Atleti tercero, a tres puntos del líder, al que deberá recibir en la jornada siguiente. Simeone tiene una semana para preparar el duelo y para volver a recuperar el ADN que este equipo pierde con demasiada frecuencia.