Vale todo menos perder

El empate a cero de la ida facilita que el Atleti alcance la final siempre y cuando empate a goles o gane. Opciones que no serán fáciles ya que enfrente estará el Chelsea y Stamford Bridge, el feudo blue. Simeone no podrá contar con Gabi, sancionado por acumulación de tarjetas. El partido decidirá quien viaja a Lisboa para enfrentarse al Real Madrid en la final.

La dificultad del duelo reside en la fortaleza defensiva del Chelsea y en su capacidad de matar el partido a la contra como ya demostró frente al Liverpool en la Premier. Además, el cojunto blue presiviblemente recupere a todos sus jugadores lesionados, por lo que solo tendría las bajas de Obi Mikel y Lampard. Importantes sí, pero subsanables para alegría londinense.

No todo son malas noticias para el Atlético de Madrid. La sensible baja de Gabi será suplida por Tiago y quizá Arda pueda participar de inicio. Que juegue o no el turco determinará el once en la faceta ofensiva. Si juega, Raúl García acompañará a Costa en punta, si no lo hace, seguramente el navarro o Diego intercambien su posición en la banda a lo largo del encuentro.  Simeone deberá jugar con la necesidad del rival de marcar un gol para pasar a la final y con su dificultad para ganar los partidos desde la posesión. Su capacidad de saber leer el encuentro y decidir lo mejor para su equipo será determinante. El partido se ganará desde el banquillo.

Dice la historia que el Atleti nunca ha ganado en Stamford Bridge, donde sólo ha jugado una vez y cayó derrotado por cuatro a cero. No es un buen antecedente desde luego, pero esta vez los colchoneros saben que sus jugadores pelearan como el mejor. Quizá lo sean.

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Una victoria más cerca de la Liga

Cada vez queda menos y cada vez es más difícil. Se volvió a sufrir, pero se ganó. El Atlético de Madrid venció a un buen Valencia que plantó cara a los colchoneros. El gol de Raúl García les deja a dos victorias del título.

El partido empezó evidenciando que el Valencia no se iba a dejar ganar, algo que sin duda debe de servir de recordatorio para los que piensan que puede haber lugar a concesiones en las jornadas que restan. Nada de eso. Prácticamente solo jugándose la honrilla (como dirían en mi pueblo), el conjunto valencianista tuvo al Atleti desubicado durante una gran parte del primer encuentro. Sustentado en su defensa, los de Simeone fueron zafándose de la presión rival y así, mediada la primera mitad ya se jugaba más en posiciones defensivas chés. Aunque las jugadas de peligro brillaban por su ausencia. Tan sólo Villa que se sacó un derechazo que no encontró la escuadra de la portería defendida por Guaita por centímetros, Filipe que no acertó a rematar bien un rechace y Koke que remató mal un centro de Diego Costa fueron las únicas ocasiones clara del Atleti. Hasta el gol. Gabi recibió un balón en la banda a la altura del centro del campo y vió la internada de Raúl García que sólo tuvo que saltar y poner la cabeza para batir a Guaita que salió en falso. Centro de oro, cabeza de plata. O al revés.

Con ventaja en el marcador se fue al descanso. Tras él el Atlético de Madrid se sintió cómodo buscando la  espalda a la defensa rival con varias contras. En una de ellas Costa se plantó sólo ante el portero rival, pero no acertó a batirle. Dudó si ceder a Villa o chutar y al final las dudas pudieron con él y disparó al cuerpo del meta. Así, con el partido abierto, el Atleti se vio obligado a dar un paso atrás ante el ímpetu valencianista y poco a poco el peligro se fue cerniendo sobre Courtois. La sobriedad de la defensa rojiblanca sólo concedió una oportunidad clara a Feghouli que a punto estuvo de encontrar portería. La suerte del campeón, quizá. Los cambios efectuados por Simeone no lograron poner la pausa al partido que los colchoneros necesitaban. Así, cuando ya se veía el final del encuentro una contra valencinista tuvo que ser cortada por Juanfran en falta. Roja directa. Simeone metió rápidamente a Alderweireld quitando a Sosa que había entrado hacía unos minutos, pero su participación no fue necesaria. Ya en el descuento, el partido murió sin más sobresaltos para los colchoneros.

Faltan tres jornadas y el Atleti necesita dos victorias para cantar el alirón. Tiene que seguir trabajando. Antes la vuelta de Champions frente al Chelsea.

 

El Atleti no rompe al Chelsea

Parecía probable que Mourinho jugase la baza defensiva en el Calderón y lo que era una mera probabilidad se convirtió en certeza cuando se conoció el once titular en el que estaba Torres, como faro ofensivo de un equipo que sólo pensaba en defender. El Calderón le recibió como el ídolo que fue y que aún hoy es para muchos. Por su parte Simeone trató de buscar fisuras en la armadura rival con Diego en lugar de Villa. No dio con ellas, por lo que habrá que ir a Stamford Bridge a pelear por un hueco en la final.

Comenzó el partido con el Atlético de Madrid dominando la pelota y con el Chelsea parapetado en su área. Y continuó así. Más aún cuando a los veinte minutos Cech tuvo que ser sustituido al caer mal y hacerse daño en un brazo. Sin la seguridad del checo, el conjunto blue dio otro pasito atrás. Así, el Atleti intentaba sin éxito encontrar una fisura a ese entramado defensivo perfectamente construido por Mourinho. El Chelsea no sufría. Ni los centros laterales de Juanfran o Filipe a la cabeza de Raúl García, ni los disparos desde lejos incomodaban a los londinenses que únicamente se acordaban de que Torres estaba en el campo cuando le enviaban algún pase lejano buscando su velocidad. Sino tuvo más éxito es porque Godín y Miranda están perfectamente compenetrados. Así, con el Atleti incapaz de derribar el muro defensivo de Mou y con el Chelsea cómodo en su área se llegó al descanso.

En la segunda mitad el guión fue el mismo. El Atleti merodeaba el área rival, pero sin ocasiones claras de hincar el diente a un pastel en forma de gol que no llegaría. Se acercó un poco con la entrada de Arda, en lugar de Diego, y de Sosa, en lugar de Mario Suárez, pero no se pudo concretar. Sorprendió el cambio de Diego ya que estaba siendo el mejor y parecía que su sociedad con Arda podría generar peligro por abajo, pero Simeone entendió que la solución sería el juego por las bandas. Esta vez no lo fue.

Tampoco la estrategia sirvió a los colchoneros ya que los defensores del Chelsea estuvieron muy seguros por alto. Incluso sin Terry, que se tuvo que marchar lesionado, los blues se mostraron insuperables por alto. Al final, con el gesto torcido por no haber logrado un gol que les diese ventaja para Stamford Bridge los colchoneros abandonaron el Calderón prometiendo pelear el pase a la final. Si fuera fácil, no merecería la pena.