El Atleti se queda sin margen

Se había señalado el partido frente al Levante como el penúltimo escalón antes de alcanzar el título. Incluso la afición se desplazó en masa hasta Valencia para apoyar a su equipo. Al final una derrota inmerecida, pero tremendamente dura que supone un varapalo a la ilusión colchonera. Aún así, el Atleti sigue dependiendo de sí mismo para ser campeón.

Nada más comenzar el partido ya se vio como sería: el Levante apretando mucho el juego en el medio del campo, bien pertrechado atrás, esperando las contras. El Atlético de Madrid por su parte, daba la sensación de no estar con los cinco sentidos en el juego. Muchas imprecisiones, algún despiste, se llegaba tarde a los cruces. Hasta que llegó la evidencia. Un saque de esquina mal sacado por el Levante dio en el pecho de Filipe y acabó colándose en la portería de Courtois. El tanto no afectó a los colchoneros que siguieron un tanto timoratos. A pesar de contar con Gabi, Tiago y Koke en la medular, los rojiblancos abusaban del pelotazo y ahí el Levante se defendió muy bien. 

La única oportunidad clara de la primera mitad fue un centro de Gabi a Raúl García al corazón del área que el navarro acolchó con el pechó y remató de primeras a la media vuelta, pero se encontró con Keylor Navas. El rechace le cayó a Villa que con todo a su favor la mando increiblemente alta. El Guaje trabajo mucho, pero acierta poco. En un delantero se exige lo contrario, que acierte mucho y trabaje poco. Así, con el Levante muy cómodo y el Atleti extrañamente confuso se llegó al descanso.

Tras el intermedio Simeone dio entrada a Arda y Adrián para tratar de voltear el encuentro. El juego colchonero mejoró notablemente, pero unas veces Keylor Navas y otras la defensa daban al traste con las ocasiones rojiblancas. Arda, Diego Costa, Adrián, otras dos veces Arda, el gol parecía estar al caer, pero no era el día de los de Manzanares. No sólo no lograron batir al portero rival sino que vieron como en una contra el Levante mataba el partido de la mano de Barral.

Con el dos a cero en el marcador, aún lo intentó el Atleti, incluso Adrián estrelló un balón en el palo, pero la suerte estaba echada. El Atleti cede una derrota, se queda sin margen de error, pero sigue dependiendo de sí mismo para ser campeón.

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En cuartos, el Barça

Se celebró el sorteo de los cuartos de final de la Champions League y no fue demasiado amable con el Atleti. El rival será el Barça. Mal enemigo, el menos deseado por la afición colchonera, pero a estas alturas y en esta competición no se pueden esperar facilidades. 

En la web del Atleti, los usuarios dieron sus preferencia. El Barça, con un 2,4% de los votos, el menos deseado

No hace falta presentar al Barça. Un club que dicen que está en crisis, pero que sigue optando a los tres títulos en juego para sumarlos a la Supercopa de España que ganaron el pasado agosto al propio Atlético de Madrid. Benditas crisis. Aún así los colchoneros no le querían enfrente. Por algo será. Para mí era uno de los tres peores equipos posibles a los que medirse en cuartos.. Entre los siete posibles rivales solo Bayern y Real Madrid me parecen más complicados que los barcelonistas. A nuvel deportivo el Barcelona lleva una década dominando el futbol español y el europeo, algo que sin duda da muestra de su potencial. Además, al jugar contra otro equipo español se pierde parte de la magia de las noches europeas, se viste de cotidianidad algo que no lo es y se deja de lado el romanticismo de un desplazamiento en masa de la afición colchonera a otro país. Sinceramente, no me gusta. 

Ahora solo queda confiar en que Simeone y los suyos logren doblegar al Barça y consigan estar presentes en una semifinal que seguro, que también será durísima. Esto es la Champions. La ida se disputará en el Camp Nou el 1 de abril y la vuelta se jugará en el Vicente Calderón el 9 del mismo mes.

El alma del Metropolitano

Siempre he pensado que los campos de fútbol tienen alma, que les rodea algo espiritual, mágico. No puede ser que un lugar donde tantas y tantas personas han sonreído y llorado no quede marcado con esa energía. Quizá por ello representan tanto para su afición. Si los colores y el escudo de los equipos generan un sentimiento de pertenencia y adhesión, los estadios enfatizan ese sentimiento hasta cotas insospechadas.Cuando un aficionado viaja con su equipo fuera de casa, por bonito y cómodo que sea el estadio, incluso por emocionante e importante que sea la victoria, nunca, nunca sentirá por ese lugar lo que siente por su campo. Y es que su estadio es su hogar. El suyo y el de su tribu, el de ese grupo de personas que se identifican con unos colores y cada quince días acuden a la cita con su equipo de manera natural, como si no pudiera ser de otra forma.

Aspecto de la "gradona" el día de la inauguración del Metropolitano./Foto:

Aspecto de la “gradona” el día de la re-inauguración del Metropolitano./Foto:historias-matritenses.blogspot.co.uk

Si hoy los aficionados rojiblancos acuden fielmente al Vicente Calderón, hace más de cuarenta años, cuando el estadio de la ribera del Manzanares aún no existía, los colchoneros de la época iban al Stadium MetropolitanoAquel estadio se construyó en los primeros años de la década de los veinte y se inauguró en 1923 en un partido que enfrento al Athletic de Madrid y la Real Sociedad. En aquel campo también actuaron de local el Racing y la Gimnástica de Madrid. La Guerra Civil destruyó parte de su modesta estructura por lo que tuvo que ser reconstruido. En 1943 se reinauguró con un duelo entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid que terminó con victoria colchonera. El recinto fue sufriendo diferentes mejoras que le dotaron de luz artificial (1943) y llevaron su capacidad hasta los 38.500 espectadores.

Foto coloreada de un partido en el Metropolitano./Foto:historias-matritenses.blogspot.co.uk/

En aquel estadio, que no fue propiedad del Atleti hasta 1950, los seguidores colchoneros disfrutaron de un equipo que se alzó con cinco Ligas, tres Copas del Generalísimo y una Recopa de Europa. Casi nada. En 1966, el Atlético de Madrid se trasladó a su actual casa, el Vicente Calderón y el viejo Metropolitano se demolió dejando su lugar a bloques de viviendas.

Noticia aparecida en 1956 en la que se anunciaba el comienzo de la demolición del Metropolitano./Foto: estadiometropolitano.es

Noticia aparecida en 1966 en la que se anunciaba el comienzo de la demolición del Metropolitano./Foto: estadiometropolitano.es

Si su presencia física desapareció no lo hizo su alma. Más allá de que los seguidores rojiblancos que disfrutaron de los partidos del Atleti en la gradona o en cualquier otro parte de aquel feudo lo recuerden, en el lugar donde se ubicó ha quedado un bonito recuerdo: la silueta del escudo del Atlético de Madrid.  A vista de pájaro, o de Google Maps se puede observar. Allí donde se cantaron los goles, se celebraron las victorias y se soportaron las derrotas colchoneras hoy en día persiste su recuerdo. El alma del Metropolitano tiene forma. La del escudo de sus amores.

En la actualidad el lugar donde se encontraba el Metropolitano./Colchonero.com

En la actualidad el lugar donde se encontraba el Metropolitano./Colchonero.com