Una victoria más y una jornada menos

Recibía el Atleti al Granada con sólo una opción válida: ganar. Todo lo demás era insuficiente. La victoria del Barça obligaba a sumar los tres puntos para seguir encabezando la clasificación. Quizá por el peso del liderato o por la necesidad de ganar, el equipo del Cholo no jugó un buen partido. Unas veces apresurado, otras desconectado, los colchoneros no tuvieron su mejor noche. Aún así ganaron gracias a un gol de Diego Costa en una jugada de estrategia y siguen encaramados a lo más alto de la clasificación. Además aumentan ligeramente su distancia ya que el Madrid perdió en Sevilla. Ahora el Barça es segundo a un punto de distancia y los blancos están a tres puntos más el golaverage. Felicidad lo llaman.

El partido empezó con el Atlético de Madrid mostrando galones y llevando el peso del encuentro, aunque sin demasiada claridad ofensiva lastrado por la baja de Filipe y el descanso de Koke. Sustituídos por Insúa y el Cebolla, el ala izquierda rojiblanca era infernal. No como aquella otra de Peiró y Collar, no, infernal como una comida familiar en casa de los abuelos de tu pareja estando de resaca. Cuanto menos comes, más te ofrecen. Acostumbrados los colchoneros a cargar el juego ofensivo por esa banda, el Cebolla e Insua  naufragaban cada vez que intentaban llevar peligro a las inmediaciones de Nyom. el lateral rival, que por momentos parecía Cafú. Obligados a circular por un sólo carril, el de Juanfran, los colchoneros se encomendaron a Arda, pero el turco, raro en él, no estaba fino. Aún así, los rojiblancos lograron combinar con cierto criterio un par de veces y se presentaron en el área rival, pero sin demasiado peligro.

Por el contrario, el Granada, que salió a defenderse y esperar que Brahimi o El Arabi cazasen alguna contra, cada vez que se aproximaba al área de Courtois generaba cierto desasosiego en la grada. No llegaron a tirar a puerta, pero tuvieron varias ocasiones de peligro.  Así, con el conjunto visitante bastante cómodo sobre el césped y el Atleti inoperante en ataque se llegaría al descanso justo después de las dos acciones más importantes del primer tiempo. El árbitro anuló correctamente un gol a Diego Costa por falta previa de Godín y Gabi vio su novena tarjeta amarilla, por lo que está a una de cumplir ciclo.

Tras el descanso el Atleti volvió espeso, tremendamente impreciso y un tanto desorientado en defensa. Fruto de todo ello llegó una nueva ocasión para el Granada que volvió a sobresaltar a la parroquia rojiblanca. Al igual que sucedió frente al Betis, el susto despertó a los de Simeone. Aunque esta vez, el susto y la reacción fueron menores. Los colchoneros dieron un paso al frente y comenzaron a llegar con más claridad al área rival. Un remate de cabeza de Villa y un disparo lejano de Gabi fueron las dos más claras de los locales. Hasta que entró Sosa. El argentino no suma demasiado al juego colchonero, pero a balón parado sus prestaciones se multiplican. Dos saques de esquina necesitó para encontrar la cabeza de Diego Costa y que éste marcase el primer gol del encuentro. Veinticuatro lleva ya en Liga.

Tras el tanto, los colchoneros dispusieron de alguna oportunidad más, pero con el paso de los minutos la mordiente fue dejando paso al conservadurismo. Sin llegar a encerrarse atrás, los de Simeone dejaron la pelota al rival que trató de convertir el partido en un correcalles. Y por momentos lo consiguió, pero no consiguió desarmar a la defensa rojiblanca que no tuvo uno de sus mejores días. Al final, el Atleti realizando un partido correcto logró la victoria. Faltan ocho jornadas. El próximo rival es de los duros, el Athletic en San Mamés.

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El Atleti no da la cara

El Atlético de Madrid tenía dos objetivos ante sí en el duelo frente al Real Madrid, remontar y recuperar la identidad perdida. Noventa minutos después no hubo remontada y ni rastro de las cualidades mostradas durante los tres años de Cholismo. Y eso es lo peor.

Saltó el equipo sabedor de que la remontada era prácticamente imposible y que salvo alineación de los astros el objetivo real era recuperar las sensaciones perdidas y dar una buena imagen. Los jugadores del Atleti no sólo no recuperaron sensaciones pasadas sino que sembraron más dudas. La defensa, a pesar de los dos penaltis absurdos hechos por Manquillo e Insúa no estuvo mal. Quienes no estuvieron nada bien fueron los centrocampistas. Mario, que perdió el balón que propició la contra de Cristiano en el primer gol, no estuvo nada acertado con sus pases y dejó muchas dudas en defensa. Sosa volvió a demostrar que, de momento, no ha demostrado porque Simeone le tiene tanta fe. El Cebolla corrió y corrió como siempre, pero su esfuerzo rara vez tiene sentido. Koke quizá fue el mejor, pero ni siquiera estuvo bien. Mejor cuando juega con dos escoltas. Y Diego dejó sintomas cada vez más evidentes de que el Atleti le necesita menos que él al Atleti. Su calidad no está acompañada de esfuerzo ni de solidaridad, y eso no casa con la filosofía del Cholismo, por mucho que Simeone siga dándole la titularidad. En la punta del once más bizarro del Cholo estaba Raúl García que como siempre peleó y como siempre que juega de titular pierde ese extra que aporta de revulsivo.

Koke conduce el balón ante un rival./Foto:Atlético de Madrid

Koke conduce el balón ante un rival./Foto:Atlético de Madrid

Con ese once parecía claro que Simeone no confiaba en la conjunción astral que propiciase la remontada. Estaba en lo cierto. En quince minutos los dos laterales habían hecho dos penaltis que fueron transformados por Cristiano y certificaban que la final no sería rojiblanca. Caer en semifinales de Copa ante el Real Madrid no es ninguna catastrófe, hacerlo como lo han hecho sí. Más allá de la mala suerte, de las bajas y de los errores arbitrales el equipo colchonero no ha plantado cara en ninguno momento y no ha mostrado sus señas de identidad. Ni siquiera con el resultado adverso los rojiblancos tiraron de casta. Tan sólo Raúl García parecía molesto con la situación. De hecho suya fue la única acción de peligro de los colchoneros, con ese lanzamiento desde la frontal del área que se estrelló en el palo. Si el partido era malo para los intereses rojiblancos, a punto estuvo de ser dramático. En una salto con Cristiano, Manquillo cayó mal, con todo el peso sobre su cuello. Increíblemente el jugador salió por su propio pie del césped, pero las imágenes de su caída eran tremendamente plásticas y dolorosas.

Tras el descanso más de los mismo, es decir, nada. El Madrid aguardaba el pitido final y los colchoneros buscaban el gol de la honra con menos fe que un ateo. Simeone cambió a Manquillo tras el golpe y su puesto lo ocupó Juanfran. Además del lateral, el técnico dio entrada a Adrián, aportó lo mismo en el césped que en el banquillo, y a Gabi, en lugar de Diego y Raúl García. Dos cambios dificiles de entender. El brasileño necesita minutos con el equipo y que alguien le recuerde que él también debe trabajar para el equipo, a Gabi le sobran horas de juego, Adrián no aporta nada y en el banquillo estaba Rubén Mesa. Nada se perdía por darle minutos.

Sea como fuere, el Atleti cae eliminado de la Copa, deja unas sensaciones pésimas y el calendario no admite más incomparencencias como la actual. El Cholismo está ante su prueba más dura. Levantarse.

Victoria y liderato: Luis va por ti

Tan emotivo e intenso como poca cosa fue el homenaje a Luis Aragonés. La afición lo hizo más grande, pero es que para el que tanto se merece todo es poca cosa. Y eso que el equipo se esforzó y le dedicó una goleada y el liderato. Ahora toca mantenerlo hasta el final. Seguro que Luis, desde donde esté, intercede por su Atleti.

Minuto de silencio en memoria de Luis Aragonés./Foto:Atlético de Madrid

Minuto de silencio en memoria de Luis Aragonés./Foto:Atlético de Madrid

Saltó el Atlético de Madrid con toda la artillería disponible a pesar de que existía la tentación de rotar pensando en la semifinal de Copa. Simeone fue fiel así mismo y no dio descanso a nadie. ¿Si no lo había hecho hasta ahora porque iba a hacerlo hoy? Y le salió bien. El equipo fue un muro en defensa y una delicia en ataque. Primero robando la cartera al rival y contragolpeándole, después a balón parado y más tarde tocando la pelota sin prisa, sabedor de que el reloj corría a su favor. Pasado el bache de enero las sensaciones son inmejorables. A pesar de las lesiones, hoy se lesionó Villa, el equipo parece haber recuperado las sensaciones perdidas en el primer mes del año justo cuando llegan las semifinales de Copa. Veremos.

En los primeros minutos el Atleti dejó clara su idea de brindar una victoria al Sabio, pero no encontraba espacios. Hasta que Diego Costa volvió a galopar como hacía tiempo y apunto estuvo de marcar el primero, su disparo salió desviado tras un leve empujón del defensa realista. Minutos después Insúa, muy bien durante todo el partido, robó un balón en tres cuartos de campo, condujo hasta el borde del área, abrió al lateral para que Costa centrase raso y Villa marcase el primero de la noche y se lo dedicase a Luis. Quizá en la celebración o quizá no, pero a los pocos minutos Villa se tiró al suelo y pidió el cambio. Lesión muscular y Raúl García al campo. Sin drama. Que maravilla ha conseguido el Cholo, los suplentes aportan tanto como los titulares.

Jugadores y veteranos del equipo abrazados junto a la camiseta gigante con el 8 de Luis./Foto:ATM

Jugadores y veteranos del equipo abrazados junto a la camiseta gigante con el 8 de Luis./Foto:ATM

Así se llegó al descanso. Tras él la Real dio un paso al frente y se chocó con el muro defensivo rojiblanco. No sólo no lo penetró sino que se llevó un gol a la contra. Raúl García interceptó un balón en campo propio y envió un pase medido a la carrera de Diego Costa que ya ha olvidado cualquier tipo de sequía goleadora. Ese gol dejó groggy a la Real que vió como dos minutos después la estrategia rojiblanca le hacía el tercer gol ya que Miranda conectó con la cabeza un saque de esquina lanzado por Koke y anotó el tercero de la noche.

Villa celebra su gol mirando al cielo./FotoATM

Villa celebra su gol mirando al cielo./FotoATM

Antes del gol ya había entrado en el campo en lugar de Sosa, pero tras el tanto llegaron sus mejores minutos. Hablo de Diego. Se fue, pero parece que llevase en este equipo toda la vida. Combinó y creo peligro con el balón. A veces incluso hasta abuso del pase raso en lugar de buscar el centro, pero su llegada es una gran noticia para el Atleti. Se encontró tan a gusto el brasileño que marcó gol. Tras una larga jugada el Cebolla llegó a la linea de fondo y centró al punto de penalti donde el reciente fichaje rojiblanco controló, evitó la entrada del rival y fusiló la portería rival.

Los de Simeone regalaron una goleada y el liderato provisional de la Liga a Luis Aragonés. Ahora queda lo más difícil, mantenerse y seguir creciendo.

 

Los veteranos portan la camiseta gigante con el 8 de Luis con su foto al fondo./Foto:ATM

Los veteranos portan la camiseta gigante con el 8 de Luis con su foto al fondo./Foto:ATM