Otro sufrimiento menos, una alegría más

Era un día atípico para ir al fútbol, había riesgo de que el equipo se descentrase y de que el rival diese un disgusto a la hinchada rojiblanca que acudió en masa al Calderón. No fue así, pero se sufrió. Un sufrimiento que ya es inherente a este equipo que acostumbra a ganar a sus rivales con mucho esfuerzo.  Contra el Elche el Atlético de Madrid sufrió durante más de una hora, se llevó algún susto que no fue a más gracias a Courtois y finalmente terminó ganando el partido. Cada vez queda menos.

Introdujo Simeone alguna variante en el equipo, situando a Adrián a la derecha y a Mario Suárez en el doble pivote y no le salió mal, ambos jugadores cumplieron. Aunque lo cierto es que en la primera mitad el equipo estuvo plano en ataque y extrañamente vulnerable en defensa. Hasta tres ocasiones tuvo el Elche de adelantarse en el marcador en la primera mitad. Solo Courtois, un auténtico muro, logró taponar las ofensivas ilicitanas. El conjunto entrenado por Fran Escribá no concedía ocasiones de gol a los colchoneros, mientras que sus contras hacían correr demasiado a los defensores rojiblancos.

Tras el descanso el panorama era el mismo, por lo que el Cholo se vio obligado a hacer los tres cambios antes del minuto setenta, algo inusual en él. Los cambios dieron resultado. El primero en incorporarse fue Raúl García, al que un defensor rival le hizo penalti. La pena máxima, ofrece ciertas dudas, pero no dejará de ser una anécdota ya que Villa lo falló.  Ese error aumentó el ritmo cardíaco de la hinchada rojiblanca que empezaba a temer por el resultado. Aunque la entrada de Diego y Sosa dieron otra cara al equipo, el gol no terminaba de llegar.

Hasta que apareció la estrategia. Ese baluarte del Cholismo que tantos partidos ha desatascado. Sosa puso perfectamente un saque de esquina que Miranda remató con la misma fe que el diecisiete de mayo de 2013. El tanto tranquilizó a la grada y al equipo, pero espoleó al Elche que quería sacar algo de su visita al Calderón. Esa ambición le llevó a asumir más riesgos de los que podía y tras varias contras fallidas, Diego Costa pilló un balón y cuando se plantaba sólo ante el portero rival un defensor le hizo penalti. Como en Getafe, la sentencia podía llegar desde los once metros o podría condenar al equipo a seguir trabajando hasta el último minuto. Costa, que no entiende de fantasmas, gafes ni maleficios, cogió le balón desoyendo al Cholo que se lo había encargado a Raúl García. Esta vez, el hispanobrasileño no falló y sentenció el encuentro anotando su vigésimo séptimo gol liguero.

Con más sufrimiento del deseado, el Atlético de Madrid logra la primera de las cuatro victorias que necesita para ser campeón de Liga. Quedan tres, pero antes los de Simeone reciben al Chelsea en la ida de las semifinales de Champions. Casi nada.

 

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Courtois y Diego Costa son más que este Milan

“Si un equipo domina las áreas estará en el camino de ser campeón“. Esa verdad futbolística ha llevado a muchos conjuntos a ganar títulos. Al Atleti, de momento, le ha servido para ganar en San Siro. El gol de cabeza de Diego Costa cuando ya se vislumbraba el final del partido fue un golpe encima de la mesa de los colchoneros que sufrieron en la primera parte el buen hacer de Ballotelli y Kaká. Los milanistas dispararon dos veces al palo y tuvieron otra oportunidad muy clara. Tras el descanso el Atlético dominó el encuentro.

Empezó el partido rápido, empujado por el brío con el que salió del vestuario el Atlético de Madrid que en los primeros minutos se acercó al área milanista como si tuviera prisa por dejar pronto las cosas hechas. Fue un espejismo. O quizá a los diez minutos los jugadores  rojiblancos cayeron en la cuenta de que estaban en San Siro y el escenario los engulló. No a todos. Courtois, Godín, Miranda, Raúl García y Diego Costa no se achicaron y mantuvieron el tipo ante un rival, el Milan, que fue creciendo hasta superar a los colchoneros. Primero un disparo al travesaño, después un cabezazo que Courtois desvió lo justo y se acabó estrellando en el palo. El rendimiento del belga sigue dando la razón al Cholo y su “todo lo que se pague por el es barato”. Por último, un disparo de Kaka que se fue por encima del larguero por muy poco.  El Milan tenía las mejores ocasiones, pero el gol no llegaba. Sí llego el descanso y el Atleti lo abrazó como a un amigo, ¡qué bueno que llegaste!

Diego Costa celebra su gol en San Siro./Foto:Atlético de Madrid

Diego Costa celebra su gol en San Siro./Foto:Atlético de Madrid

Tras el descanso el panorama cambió. El Atleti ya controlaba el partido y no concedía oportunidades al Milan que poco a poco se fue apagando. A pesar del control sobre el juego los rojiblancos, esta vez de amarillo y azul, no lograban tener oportunidades claras de gol. Simeone decidió quitar a Arda, gris toda la noche, para meter al Cebolla y a Raúl García para dar entrada a Adrián. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la afición que veía como el Cholo dejaba en el banquillo a Villa y Diego para meter el físico y la velocidad del uruguayo y la indiferencia de Adrián.

Le salió bien porque no quitó al depredador Diego Costa. El hispanobrasileño había estado todo el partido peleando con la defensa rossonera, pero no había dispuesto de más oportunidad que una chilena que se fue alta. Hasta que cinco minutos antes del final del encuentro un córner es despejado hacía atrás por un defensa milanista y Diego Costa reculó a marchas forzadas para situarse y cabecear a gol el regalo con forma de balón llovido. El gol deja a los rojiblancos cerca de los cuartos de final, pero hay que certificar el pase en el Calderón.

El Atleti no da la cara

El Atlético de Madrid tenía dos objetivos ante sí en el duelo frente al Real Madrid, remontar y recuperar la identidad perdida. Noventa minutos después no hubo remontada y ni rastro de las cualidades mostradas durante los tres años de Cholismo. Y eso es lo peor.

Saltó el equipo sabedor de que la remontada era prácticamente imposible y que salvo alineación de los astros el objetivo real era recuperar las sensaciones perdidas y dar una buena imagen. Los jugadores del Atleti no sólo no recuperaron sensaciones pasadas sino que sembraron más dudas. La defensa, a pesar de los dos penaltis absurdos hechos por Manquillo e Insúa no estuvo mal. Quienes no estuvieron nada bien fueron los centrocampistas. Mario, que perdió el balón que propició la contra de Cristiano en el primer gol, no estuvo nada acertado con sus pases y dejó muchas dudas en defensa. Sosa volvió a demostrar que, de momento, no ha demostrado porque Simeone le tiene tanta fe. El Cebolla corrió y corrió como siempre, pero su esfuerzo rara vez tiene sentido. Koke quizá fue el mejor, pero ni siquiera estuvo bien. Mejor cuando juega con dos escoltas. Y Diego dejó sintomas cada vez más evidentes de que el Atleti le necesita menos que él al Atleti. Su calidad no está acompañada de esfuerzo ni de solidaridad, y eso no casa con la filosofía del Cholismo, por mucho que Simeone siga dándole la titularidad. En la punta del once más bizarro del Cholo estaba Raúl García que como siempre peleó y como siempre que juega de titular pierde ese extra que aporta de revulsivo.

Koke conduce el balón ante un rival./Foto:Atlético de Madrid

Koke conduce el balón ante un rival./Foto:Atlético de Madrid

Con ese once parecía claro que Simeone no confiaba en la conjunción astral que propiciase la remontada. Estaba en lo cierto. En quince minutos los dos laterales habían hecho dos penaltis que fueron transformados por Cristiano y certificaban que la final no sería rojiblanca. Caer en semifinales de Copa ante el Real Madrid no es ninguna catastrófe, hacerlo como lo han hecho sí. Más allá de la mala suerte, de las bajas y de los errores arbitrales el equipo colchonero no ha plantado cara en ninguno momento y no ha mostrado sus señas de identidad. Ni siquiera con el resultado adverso los rojiblancos tiraron de casta. Tan sólo Raúl García parecía molesto con la situación. De hecho suya fue la única acción de peligro de los colchoneros, con ese lanzamiento desde la frontal del área que se estrelló en el palo. Si el partido era malo para los intereses rojiblancos, a punto estuvo de ser dramático. En una salto con Cristiano, Manquillo cayó mal, con todo el peso sobre su cuello. Increíblemente el jugador salió por su propio pie del césped, pero las imágenes de su caída eran tremendamente plásticas y dolorosas.

Tras el descanso más de los mismo, es decir, nada. El Madrid aguardaba el pitido final y los colchoneros buscaban el gol de la honra con menos fe que un ateo. Simeone cambió a Manquillo tras el golpe y su puesto lo ocupó Juanfran. Además del lateral, el técnico dio entrada a Adrián, aportó lo mismo en el césped que en el banquillo, y a Gabi, en lugar de Diego y Raúl García. Dos cambios dificiles de entender. El brasileño necesita minutos con el equipo y que alguien le recuerde que él también debe trabajar para el equipo, a Gabi le sobran horas de juego, Adrián no aporta nada y en el banquillo estaba Rubén Mesa. Nada se perdía por darle minutos.

Sea como fuere, el Atleti cae eliminado de la Copa, deja unas sensaciones pésimas y el calendario no admite más incomparencencias como la actual. El Cholismo está ante su prueba más dura. Levantarse.