Octava Copa. Copa del Rey de 1992

El Atleti comenzaría la Copa del Rey de 1992 como vigente campeón por lo que por séptima vez en su historia trataría de lograr algo que sólo había logrado en una ocasión: alzar el trofeo en dos temporadas seguidas. Para lograr ese objetivo el Atlético de Madrid se había embarcado en un buen proyecto de la mano de Luis Aragonés y con estrellas como Futre o Schuster.

El Atleti comenzó su defensa del título frente al Real Oviedo en el Carlos Tartiere perdiendo por 1-0. Mal empezaban las cosas para el conjunto rojiblanco que debía remontar en el Calderón. El mal partido en tierras asturianas se arregló con un contundente 5-0 en Madrid. El Atleti había remontado una eliminatoria que se le había puesto cuesta arriba en medio de una situación muy difícil para el club. Jesús Gil había sido inhabilitado como presidente del Atleti por sus continuas faltas de respeto hacía los árbitros. Además, el presidente había cargado recientemente contra los jugadores lo que había levantado ampollas en la plantilla. Y como en el Gilismo, incluso en el inicial, las fantochadas nunca vienen solas, Gil había pedido a Luis que dimitiese por una serie de malos resultados en el mes de enero. El trance se saldó con el cierre de filas de la plantilla en torno al míster que finalmente continuó en su cargo.

Volviendo a la Copa, en los Cuartos de final el rival a batir era el Athletic de Bilbao. El conjunto colchonero no dejó lugar a la duda y venció en la ida por 0-3 con lo que dejó sentenciada la eliminatoria. El partido de vuelta fue un mero trámite donde el Atleti volvió a imponerse, esta vez por 1-0.

En la Semifinal esperaba el Deportivo de la Coruña. El Atleti fiaba todas sus opciones de título a la Copa ya que a pesar de su grandísima temporada había quedado 3º en Liga tras el Barça, campeón, y el Madrid; y había sido amargamente eliminado en los Cuartos de final de la Recopa. Así pues la ida se presentó como un partido de máxima tensión en el Calderón. El Atleti venció 2-0 al Depor en un buen partido. El partido de vuelta se disputó en tierras gallegas y se saldó con un empate a uno que llevaba al Atleti a su 14ª final.

Once titular en la final de 1992/Foto: La Historia Rojiblanca

Once titular en la final de 1992/Foto: La Historia Rojiblanca

La final se disputaría ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. El máximo rival al que ya había ganado dos finales de Copa y en el escenario donde el Atleti había ganado todas sus Copas. El Madrid venía de perder la Liga en la última jornada y Jesús Gil se había encargado de calentar el ambiente con unas declaraciones contra el árbitro del encuentro. Además la situación del Atleti, inmerso en el proceso de conversión a SAD, era muy delicada.

Finalmente llegó el duelo para el que Luis Aragonés alineó a: Abel, Tomás, López, Donato, Solozábal, Soler; Vizcaíno, Schuster, Moya, sustituido por Alfredo, Futre y Manolo, sustituido por Toni. Con ese once el Atleti se proclamaría campeón al vencer en la final por  0-2 al Real Madrid. Los goles de Schuster de falta directa y de Futre a la contra dieron al Atleti el triunfo. La 8ª Copa del Rey de la historia del club. Por segunda vez en su historia el Atleti lograba revalidar el título de Copa.

Como dato curioso (más desgraciado que curioso por sus consecuencias) sirva esta imagen de principio de temporada. Menos de un año después el Atleti se convertía en SAD de manera ilegal como ha quedado demostrado. Gilismo en estado puro.

Presentación de la plantilla de la temporada 91/92. Se puede leer el slogan "Corrupción No"

Presentación de la plantilla de la temporada 91/92. Se puede leer el slogan “Corrupción No”

Séptima Copa. Copa del Rey de 1991

La temporada 90/91 fue una temporada de recuerdos encontrados. Por un lado el Atleti cayó eliminado, a las primeras de cambio, de la Copa de la UEFA por una desconocida Politécnica de Timisoara. Una eliminación que ha pasado a la historia como uno de los mayores desastres europeos del club. Por otro lado en la Liga el club finalizaría segundo tras el Barça, gracias al buen hacer de Tomislav Ivic en el banquillo. El técnico yugoslavo creó un equipo muy defensivo que jugaba al contragolpe. Ese carácter defensivo favoreció el récord de imbatibilidad de Abel; 1275 minutos sin encajar un gol. A todos estos aspectos hay que añadir todavía dos. El negativo: la montaña rusa en la que se estaba convirtiendo el club de la mano de Jesús Gil. Y el positivo, la consecución de la Copa del Rey de 1991. Hecho del que hoy nos ocupamos.

El Atlético de Madrid comenzó su andadura en esta edición de la Copa con un plato fuerte, el Real Madrid. Para poner más dificultad al asunto, Futre no pudo jugar la ida por estar sancionado por insultar al árbitro en un partido de Liga. El técnico rojiblanco planeó un partido defensivo, muy de su estilo, con el que lograría un valioso empate a uno. En la vuelta, disputada en el Vicente Calderón, el Atleti venció al Madrid por 1-0 con gol de Donato.

Una vez en Cuartos de final, el rival a batir era el Valladolid. El conjunto pucelano no presentó demasiada batalla en la ida y perdió en su campo por 0-2. Pero en la vuelta la cosa cambió y en un gol del equipo vallisoletano propició y final cardíaco para los aficionados rojiblancos que una vez sufrieron para ver a su equipo clasificarse.

En la Semifinal el rival era el Barça. El club catalán se había proclamado campeón de Liga y para colmo de males el Atleti se había quedado sin entrenador por una bronca tremenda entre Ivic y la plantilla que terminó con el yugoslavo destituido. Le sustituyó el que había sido su segundo, Iselín Santos Ovejero. A ello había que sumarle otra grave contrariedad como la lesión de Abel que había dejado al equipo con un sólo portero tras la cesión de Diego. Mejías, el único portero de la primera plantilla, ya sabía lo que era defender la portería del Atleti no en vano había sido el portero titular rojiblanco durante parte de la década de los ochenta.

Once que alineó el Atleti en la final frente al Mallorca/Foto: Señales de Humo

Once que alineó el Atleti en la final frente al Mallorca/Foto: Señales de Humo

La eliminatoria frente a Barça fue una de esas que hacen afición. En la ida, jugada en el Camp Nou, el conjunto rojiblanco venció por 0-2. Con ese resultado parecía que la vuelta sería bastante tranquila para los colchoneros. Pero como casi siempre que se trata del Atleti las cosas no son tan fáciles como parecen. A la media hora de juego el Barça ganaba 0-2, igualando la eliminatoria. La expulsión de Nando y un gol de Solozábal al borde del descanso dieron oxígeno al Atleti. Al menos por momentos ya que el tercer gol azulgrana dejaba la eliminatoria en manos azulgranas. Finalmente un gol de Manolo a pase de Tomás dió la clasificación, la sufrida clasificación, al conjunto del Manzanares. El Atleti estaba en su 13ª final.

En la rival sería el Mallorca que había eliminado al Sporting de Gijón en las semifinales y que había logrado una discreta 15ª plaza en Liga. Todo ello daba como favorito al Atlético en una final, como casi siempre en la historia copera del Atleti, se disputó en el Santiago Bernabéu.

Ovejero alineó para la final a: Mejías, Tomás, Ferreira, Juanito, Solozábal, Toni; Vizcaíno,Schuster, Orejuela, que fue sustituido por Alfredo, Manolo y Futre, que fue sustituido por Sabas.  El conjunto rojiblanco salió un tanto nervioso lo que favoreció que el Mallorca fuese mejor durante la primera mitad. Tras el descanso, el Atleti dio un paso al frente y se sacudió esa presión aunque sin mordiente. Con el cero a cero se llegó a la prórroga. Fue en la prórroga cuando en un contragolpe Alfredo empujo un rechace al fondo de la portería balear y marcó el único tanto del encuentro. El gol daba al Atleti su séptima Copa del Rey y el primer título de la era Gil, tras cuatro años en el mandato.