Este Atleti también sabe sufrir

El Atleti ganó y despidió el año con una sonrisa. Ser líder o no, depende del Barça, pero es totalmente secundario. Lo importante era ganar y se hizo. Aunque con más sufrimiento del que se antojaba en la previa, pero que sin duda servirá para reafirmar el discurso del Cholo de no pensar más allá del siguiente partido y para evitar que la euforia crezca entre la afición.

El Atlético de Madrid llegó tarde al encuentro, veinte minutos para ser exactos, y se encontró con que ya perdía por uno a cero. Y gracias. La caraja inicial del equipo la aprovechó el Levante para anotar un tanto al minuto de juego y para tener varias oportunidades de ampliar el marcador. Si no lo hizo fue por Courtois. Este Atleti no tiene megacracks, pero sí tiene calidad. Y mucha. Si el portero belga evitó una debacle en los primero minutos, Godín y, sobre todo, Juanfran, activaron al resto del equipo que durante algunos momentos pareció demasiado ansioso por empatar. Con el paso de los minutos el Atleti fue haciéndose con el control del encuentro y encerrando al Levante en su área. El gol rojiblanco era cuestión de tiempo. Godín agarró un balón en su campo y se lanzó al ataque, acompañó la jugada y acabó rematando a gol un centro de Juanfran. El empate parecía que espolearía aún más al Atleti y acabaría con la resistencia levantina, pero no fue así. Ayer el conjunto colchonero no tenía la intensidad de otras ocasiones. Quizá por el cansancio o quizá porque varios jugadores no estaban al nivel esperado. Miranda, muy fallón e inseguro, Koke desaparecido y Villa, sin chispa, mermaban la labor que realizaban el resto de sus compañeros. Así se llegó al descanso.

A la vuelta del mismo apareció Diego Costa. El delantero empalmó con la izquierda un centro de Gabi al segundo palo para anotar el 2-1. El delantero hispanobrasileño siempre aparece en el Calderón. Vaya temporadón esta haciendo. La ambición del Atleti le empujó a quedarse viviendo en campo contrario. Y lo pagó. No se puedo decir que pecó de exceso de ambición, pero sí se puede pensar que viendo el rendimiento de algún jugador no era el día para grandes esfuerzos. Así, a la salida de un corner, Koke, presionado por un jugador granota, se entretuvo en exceso y no acertó a pasar el balón a  Filipe, que era el último defensor colchonero. Esa situación la aprovechó el jugador rival para cazar el balón y lanzarse contra la portería de Courtois sin demasiada oposición gracias a la mala defensa de Filipe Luis. El lateral atacó un balón cuando tenía que haber reculado y encima entró blando. Era el día de las pifias en defensa. El regalito fue aprovechado por el jugador del Levante para plantarse ante Courtois y batirle justó cuando Juanfran parecía que llegaba para tapar su disparo.

Diego Godín celebró con rabia su gol./Foto:Atlético de Madrid

Diego Godín celebró con rabia su gol./Foto:Atlético de Madrid

Tras el empate, vuelta a empezar. El Atleti tenía media hora por delante para volver a adelantarse en el marcador. Con más fe y pundonor que calidad, el equipo de Simeone se fue acercando a la portería rival. Así, un centro lateral buscando la cabeza de Raúl García, que había entrado por Villa, acabó en el vértice del área donde apareció como un avión Juanfran, que se llevó el balón, pero que fue obstaculizado por un defensor levantinista. Penalti. Tras su fallo en la jornada pasada, Diego Costa generaba alguna duda en la parroquia rojiblanca. El ariete no entiende de dudas. Disparó a la izquierda del portero, que rozó el balón, pero no evitó que entrase. El decimonoveno gol de Diego Costa adelantaba de nuevo al Atleti, que ahora sí se echó atrás. De los errores se aprende.

Los últimos minutos estuvieron reinados por los nervios y la tensión. Filipe fue agredido (supuestamente) por un jugador levantinista que fue expulsado. Diego Costa pudo acabar con los nervios su hubiese acertado a marcar tras un buen pase de Adrián. No. Ayer tocaba sufrir y así, sufriendo, se llegó al final. El Atleti ganó y sigue con su racha. 46 puntos en 17 jornadas. Líder o colíder da igual, quedan 21 jornadas para que eso tenga verdadera importancia. Entonces veremos.

El Atleti también gana a la hora de la siesta

Seguridad. Fiabilidad. Ayudas continuas para un mejor control de la situación. Y mucho más. Bien podría ser el anuncio de un coche. De un buen coche de hecho, pero son alguna de las características que han llevado al Atleti a ser una locomotora. Y va a toda maquina. 

Decidió el Cholo incluir las habituales rotaciones domésticas, Raúl García por Arda y Tiago por Mario. A ellas se unió la necesaria de Giménez por Miranda, con fiebre. Ninguno desentonó e incluso el joven central uruguayo demostró muy buenas maneras. El resto, los de siempre.  Y arriba, el poeta Villa y el prosaico Diego Costa. El asturiano se desmarca levitando, baja a recibir sin hacer ruido y asiste con mucha clase. El brasileño se desmarca como un vendaval, encara rivales como un kamikaze y busca el cuerpo a cuerpo para desquiciar a los defensas. Y con mucha clase. El problemático de la clase es ahora un alumno aventajado al que sólo sus cicatrices delatan su pasado camorrista. Su estética no es nada plástica, su eficacia enamora.

Tiago celebra su gol. /Foto:Atlético de Madrid

Tiago celebra su gol. /Foto:Atlético de Madrid

Al cuarto de hora Villa esperó un balón en lugar de atacarlo, voleó y el Calderón celebró el primer gol de la tarde. El segundo del guaje en esta Liga. El Atlético de Madrid se estaba dejando ver muy poco en ataque hasta ese momento, pero tampoco estaba concediendo ninguna ocasión a un buen Almería. Tras el gol, Diego Costa en varias ocasiones trató de hacer el segundo que llegaría minutos después de penalti sobre Filipe. El lateral brasileño subió menos que en otras ocasiones y con menos peligro del habitual.  Tras el tanto el Atleti se relajó minimamente y en un pequeño lío en el área el Almeria acortó distancias poco antes del descanso.

En la segunda parte el guión iba a ser el mismo, el Atleti bien posicionado esperando su momento. Y es que el equipo de Simeone tiene una fe y una confianza en sí mismo que le hace llevarse los partidos por desgaste. O por avasallamiento. Y es que el conjunto colchonero tiene varios arreones por partido que le permiten llevarse los encuentros. Hoy tuvo dos, uno en la primera parte y otro en la segunda, donde marcó otros dos goles, uno obra de Raúl García o Koke (no está claro quien marca, pero el arbitró se lo ha dado a Koke) y el otro obra de Tiago de jugada ensayada. La pizarra del Cholo funciona.

Con el cuarto gol llegó la sentencia definitiva y el momento de dar descanso a unos y minutos a otros. Arda, Óliver y Adrián sustituyeron a Villa, Koke y Raúl García. Tres jugadores de toque y calidad que dieron una nuevo giro al partido. El Atleti dominaba con alguna ocasión, pero lo cierto es que únicamente dejaba pasar los minutos sin más sobresaltos que el postrero gol del Almería que les servía para maquillar el resultado. Otra victoria más y ya con cuatro de cuatro posibles.

David Villa, muchas dudas y poca ilusión

El Atleti ha anunciado la contratación de David Villa. El delantero asturiano llega en medio de una ola de sentimientos contradictorios. No alcanza a llenar el hueco de Falcao, no ilusiona y existen dudas sobre su estado físico. Más aún si se tiene en cuenta su edad, 31 años. Se compromete por una temporada con opción a otras dos. Su salario es una incógnita ya que el oscurantismo del Atleti para estas cosas así lo quiere. En cualquier caso parece ser que estaría entre los 4,5 y los 6 millones de euros, si bien es cierto que algunas fuentes como El Mundo han apuntado que la primera temporada cobraría 8,4 millones. Sea como fuera, su salario será alto. ¿Quizá demasiado para un futbolista de su edad?

El precio, sin duda, lo mejor. 2,1 millones que serían 4,6 si juega dos temporadas de rojiblanco y que podrían llegar a ser 5,1 si Villa cumple los tres años de contrato con el Atlético de Madrid. Además, el Barça se ha reservado el 50% de un futuro traspaso. Ahora bien; ¿es Villa el delantero que necesita el Atleti? Posiblemente no.

David Villa, el nuevo delantero del Atleti

David Villa, el nuevo delantero del Atleti

No, porque es ese tipo de jugador que ilusiona por lo que fue, no por lo que es. Y esa capacidad de ilusionar no logra hacer olvidar a Falcao. Aunque también es cierto que Falcao no hizo olvidar al Kun hasta pasados meses de su llegada. Y Forlán no se ganó el corazón rojiblanco  en dos tardes. Si no logra encontrar pronto su mejor forma y logra hacer goles, la afición del Atleti empezará a pensar más en su salario que en su pasado. Forlán dio noches de gloria al Calderón y el Calderón le terminó ajusticiando por su bajo estado de forma, su edad y su salario.

No, porque su edad y su físico generan dudas. 31 años camino de los 32. Tras su grave lesión no ha conseguido encontrar su mejor forma y tanto Tito Vilanova como Del Bosque han puesto a otros jugadores por delante de él. Sintomático.

No, porque Simeone, a la vista de su trayectoria al frente del Atleti, no acostumbra a cambiar al delantero centro. Eso puede castigar el físico de Villa. Más aún con el desgaste que el Cholo exige a sus jugadores. Y lo contrario, que entre a formar parte de las rotaciones con Adrián, Costa y Baptistao, puede mellar al asturiano como ya le pasó en Barcelona. Necesita sentirse importante, pero puede ser esclavo de su físico.

No, porque el vacio de Falcao es muy grande. Incluso para él. Sería necesario ir hasta la temporada 09/10 para que Villa superase los 20 goles ligueros. Es más, en su época en el Barça, sólo en su primera temporada logró marcar más de 20 goles entre todas las competiciones.  Aunque no es menos cierto que el asturiano tiene gol. Su relación de goles por partido es alta. Aún así la sombra de Falcao quizá sea demasiado alargada.

Ahora bien, si al fichaje de Villa le siguen el de otros jugadores de su nivel, sin duda es un acierto. Simeone debe forzar a la directiva a que fiche a jugadores de primer nivel porque de no hacerlo, este Atleti puede tener problemas a la hora de competir en tres competiciones de primer nivel. Ojalá que el Cholo y Villa den muchas alegrías a los colchoneros.